OpiniónEl octavo pecado capital se esconde en tu pantalla y así es como está devorando tu libertad
Si te detuvieras ahora mismo a contar cuántas veces has sentido hoy que "no estás llegando", probablemente perderías la cuenta antes de que termine el café. No es pereza, no es soberbia y no es envidia, al menos no en el sentido bíblico del término. Es algo más sutil, más pegajoso y mucho más letal
Carolina Heredia1 min